Llegan al móvil las aplicaciones que nos defienden de virus y otros intrusos, al tiempo que nos ayudan en caso de pérdida o hurto. Sin embargo, ninguna de ellas ofrece una cobertura global convincente.

 

Ahora que casi todos los dispositivos tienen conexión a internet, los usuarios empiezan preguntarse si es necesario protegerlos igual que hacemos con los ordenadores. Nosotros creemos que aunque solo sea para intentar recuperarlos en caso de robo o proteger los datos personales almacenan, merece la pena.

 Ahora bien, ¿merece la pena gastarse los 13 euros que cuestan, de media, estas aplicaciones?, ¿o basta la protección básica que ofrece Android de serie? La respuesta no es tan sencilla...

 

Apps de pago: donde unas destacan, otras no llegan; y viceversa

 

A grandes rasgos, tres son los frentes en los que bajan las apps de seguridad de pago.

En primer lugar, en impedir que se nos cuelen virus, especialmente en el momento de descargar aplica­ciones que es cuando el teléfono resulta más vulne­rable. Si lo hacemos desde el PlayStore, el riesgo se reduce bastante ya que Google ha tomado medidas pro­filácticas, aunque siempre es mejor evitar las apps muy nuevas o con muy pocas descargas que pueden haber escapado a su supervisión. Por el contrario, si frecuentamos mercados no oficiales o descargamos apps piratas, las posibilidades de infección se multi­plican. En estos casos, BitDefender, Avira y Eset son las que mejor funcionan, pues todas ellas detectan por encima del 95% de los virus en circulación.

 La segunda gran amenaza es el phishing. Muchas páginas tienen una versión móvil distinta a la versión web. Además, al optimizar la pan­talla hay veces en que dejamos de ver la barra en la que se escribe la URL. Por esos motivos, no es difícil pasar por alto que hemos entrado en una página fraudulenta que su­planta a la de nuestro banco, por poner un ejemplo, y pretende ro­bar nuestros datos. Y si bien todas las apps analizadas incorporan

Una función para advertirnos de ello, solo Norton, capaz de bloquear el 85 % de webs de phishing, cum­ple con solvencia.

 En tercer lugar y como decíamos en la introducción, la protección antirrobo cobra especial relieve en los smartphones. Bloquear el teléfono a distancia con un pin o borrar sus datos para que nadie acceda a ellos, localizarlo sobre un mapa si se extravía o recibir un aviso cuando se introduce una nueva S1M son las op­ciones más destacadas.

 

El problema es que no todas las apps están a la misma altura. Sobresale por enci­ma de todas Avast, que permite un control remoto muy completo, lo que incrementa las posibilidades de recuperar el aparato en caso de pérdida. Es así capaz de activar y bloquear por remoto las conexiones del móvil para que quien lo tenga no pueda apagar el GPS o el wifi. También de bloquear automáticamente el dispositivo cuando alguien le quite la SIM o hacer una copia de seguridad de nuestros datos antes de que los borremos, si no nos queda otro remedio.

A todo eso habría que añadir la protección de la pri­vacidad: detectar apps a las que, al concederles de­terminados permisos, acceden a información perso­nal como nuestras fotos o contactos. El gran inconveniente es que la mayoría no distingue bien el propósito de las aplicaciones que instalamos, de modo que identifica como peligrosas algunas que necesitan de esos permisos para funcionar, caso del navegador web opera, por citar un ejemplo muy común.

Siempre le quedará Android

 

Esta vez no hay galardonados porque entre las apps de seguridad analizadas no existe ninguna realmente completa y que cubra bien todos los flancos. Lo que no significa que la alternativa sea quedar completa­mente expuesto.

 

 Android también ofrece opciones básicas de protección. Para empezar, la de bloqueo de pantalla mediante un PIN, patrón o contraseña, de modo que si el teléfono acaba en las manos equivoca­das, al menos no se pueda acceder a nuestro perfil e información. Además, en Ajustes de Google>Seguridad podemos activar la función de ubicación del móvil de forma remota y el bloqueo y borrado de datos.

 

 De esta manera, descargando en otro smartphone o tableta la aplicación Administrador de dispositivos, o bien visitando google.com/Android/devicemanager y abriendo nuestra cuenta de Google, visualizaremos un mapa que nos señalará dónde está nuestro teléfo­no, así como el botón para bloquear o eliminar lo almacenado. En esa misma sección también se puede habilitar la búsqueda de amenazas de seguridad y mejora de la detección de aplicaciones dañinas que,  aunque no tenga la sofisticación de algunas herra­mientas de pago, ofrece una protección elemental frente a virus y páginas maliciosas.

 

 


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