Se acerca el final y no he cumplido, bueno aún no se si cumpliré, sólo es esa sensación de no llegar, del deber no cumplido, de no haber satisfecho. Quizás sea la propia ansia, el propio deseo, el deber cegador que te oculta el camino impidiéndote fluir. Entonces la propia quietud te cerca con su estanca capa que impide que cualquier cosa salga de ti. En el momento preciso en que la impermeabilización es ya la adecuada, suelta todas las palabras, todos los sueños, todas las ganas y las implosiona dejándote aturdida…Ejem., sí ya, ya vuelvo
De acuerdo no he escrito el relato, pero había avisado de esta posibilidad de no hacerlo. Quizás fue el tema, quizás la media idea, quizás la emoción del poder plasmarla, el caso es que en esta historia que llevo arrastrando desde hace tanto tiempo, esa historia de princesas, dragones y caballeros, sigue sin poder materializarse y no soy yo, no, que es grande mi deseo, es ella que no encuentra la forma o el momento, quizás le falte algo en la trama o un desenlace, quizás una frase, una bruja o un beso. Pero ella está ahí, porque yo la sueño algunas veces cuando duermo. Es una bonita historia, no es sencilla ni fácil, es hermosa, por su esfuerzo, por las batallas libradas, por las penas y las alegrías y sobretodo por los besos. Es una historia de amor para unos y de desamor para el resto, pero es bella, casi como un cuento, una leyenda que quizás concluya cuando ya no tenga sueños, pero de momento sigue ahí la historia, la dama o la princesa esperando que su príncipe o caballero de caza al dragón o a la lagartija, creo que sólo importa el movimiento.
Te ofrece un salón donde tratar todos los temas, la biblioteca para los libros, la sala de tv con peliculas,la cocina y sus guisos; la buhardilla llena de magia y nostalgia cuyos objetos cuentan una historia y por supuesto los cuartos personales