No es esto precisamente lo que me apetece escribir en estos momentos, lo que realmente me gustaría escribir es un poema, porque me apetece decir algo pero no se mostrarlo con letras. "Papel y lápiz, papel y lápiz" me dirían algunos y hoy no estoy para eso, no me apetece practicar, lo que me apetece es... ya.
Así que nada, os pongo una receta que aunque no es de ahora, es de hace un tiempo, resulta un poema para el paladar. Por supuesto está cocinada en la maravillosa GM.
La materia prima son calamares, cortados en tiras, cebolla, tomates y arroz, sin olvidarnos de un buen vino blanco. Y no vale eso de que como es para cocinar sirve un Don Simon de esos de cartón, no un buen vinillo que dejará un sutil aroma. En esta ocasión utilicé un Muralhas de Monçao, un vino verde portugués que está que te c....
Bueno, primero ponemos los calamares y los dejamos con la tapa abierta hasta que suelten todo el agua, mientras tanto picamos una o dos cebollas y la echamos con los calamares y la sofreímos bien, junto con una hoja de laurel. Cuando está listo, ponemos un par de tomates rallados, echamos un buen chorro de vino y dejamos evaporar un poco, cerramos y menú arroz. Al finalizar ponemos el arroz y ponemos 5 medidas de agua por cada una de arroz y volvemos a programar menú arroz.
También podeis hacerla en un solo paso, pero personalmente considero que las cosas saben mejor cuando las cocinas por separado y luego las mezclas, el sabor resultante es más excitante, ya que eres capaz de apreciar los distintos matices.
Te ofrece un salón donde tratar todos los temas, la biblioteca para los libros, la sala de tv con peliculas,la cocina y sus guisos; la buhardilla llena de magia y nostalgia cuyos objetos cuentan una historia y por supuesto los cuartos personales