Me parece que hoy estoy triste. Me tocó rehabilitación, esa que tengo que hacer hasta que la muerte me separe de mi rehabilitador, que le vamos a hacer.
Resulta que así a lo tonto a lo tonto, no me llamó gorda a las claras, pero sí me dijo que ya había traspasado el límite. Como si una necesitara que se lo dijeran, como si los pantalones y demás artilugios "vestimentiles" no te lo fueran avisando así poco a poco y un buen día de golpe. Claro que entre tanta máquina y tanta receta, parece lo normal.
Os dejo esto de despedida, a partir de mañana, volveré a la comida sana, sanota, ausente de chocolates, tortos, picadillos, picatostes, frixuelinos, bizcochos, bocatas de chorizo y de calamares fritos, de los aperitivos de después de desayunar y de los de a media mañana, del aperitivo de antes de comer, de los postres y meriendas y de ese bocadito de antes de cenar. Por supuesto cuando me levante por la noche, me cogeré solo una triste taza de te y dejaré las galletas y chocolate para ¿mi cumple? O algo que se le parezca.
Esto es de hace unos días.
Harina de maiz
Agua
Picadillo de chorizo
Se mezcla el agua con el harina, se hacen los tortos, se fríen y se dejan en un plato esperando que acabes de pasar por la sartén ese picadillo de “gochu” del bueno para cuando esté, así calentito lo pongas encimas de uno de los tortos y lo vayas comiendo, a la vez que experimentas una sensación similar al éxtasis
Los he comido en LLanes y son exquisitos, con huevos y tomate, le llamaban huevos a la ranchera.
Los tuyos me los recuerdan mucho, así de doraditos eran.
Creo que mañana los voy a intentar... Gracias por despertar buenos recuerdos.
Son toda una tentación para el paladar y acompañan con cualquier cosa, incluso duclce.
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