Aunque no se aprecie bien, ahí dentro hay lechuga, jamón york, espinacas, tomatitos, esparragos y mayonesa desbordando por los bordes. :wink:
Dos horas y media mas una hora y tres cuartos. No, no son ni los tiempos de cocción de la receta, ni el título de una novela, son las horas inspiradoras de mi cena de hoy: sangüis (defensora yo del idioma español). El relleno, al gusto pero el ingrediente básico, la salsa, mucha salsa…
Comenzaré por el principio: Hoy tuve mi resonancia semestral para comprobar como anda mi queridísima y amantísima médula. Por cosas que no diré ahora por el único motivo de que me extendería tanto que al final en lugar de la cena, pondría el desayuno, en esta ocasión mi neurólogo solicitó las fotos de las tres columnas (jo, parezco un templo con tanto pilar) o sea, (¡uy que pija!) de cuerpo entero. Cuando me lo dijo, ya casi me desmayo allí mismo, recordando el ataque claustrofóbico de mi última sesión magnética, así que apelé a mi desequilibrio psicológico para que, por favor, por favor, no me tuvieran dos horas metida en “el tubo” y ¡¡¡PREMIO!!! Deseo concedido: a la paciente se le proporciona un vale para que se traslade a la capital del principado y allí disfrutar de las últimas tecnologías “resonanciles”. Así que por fin llegó el día y yo mas contenta que unas castañuelas partí bien tempranito (a las 9) de mi casa para tomar el tren que me acercara a la avanzada ciudad. A las 11 AM me presento y me meten en una sala de espera, como ellos la llamaron, que alcanzaba una sensación térmica de unos 40ºC. No había aire acondicionado, ese se lo reservaban para la entrada de la clínica. Eso sí, tenían un ventilador pequeñito en una esquina y apuntando hacia el techo ¿?. Gracias a todas estas circunstancias a la 12,30 PM mi deshidratación no resistió más y pidió agua, pero claro en el lugar equivocado, porque eso era una clínica y como iban algo retrasados y tardarían un poco, me firmaron un permiso de ½ horita para que yo escogiera la cafetería que más me gustara para tomarme el agua o lo que me diera la gana, que para eso pagaba yo. Y para mostrar su alto grado de amabilidad me ofrecieron un calmante, seguramente, pensé yo, para que no tomara el agua así sin nada. No reparé en el ofrecimiento de ese momento…
A las 13,30 PM alguien recordó que yo seguía allí y decidió hacerme la foto de cuerpo entero
Despojada de todas mis pertenencias y vestida con una de las dignísimas batas de hospital, esas de papel verde transparente que tienen un cordón por detrás para sujetar, entré en la gran sala y justo en ese momento me llegó la iluminación y el conocimiento, tuve conciencia del bien y del mal, entendí lo que es un iniciado y…y bueno que ya me estoy escapando por las ramas, decía que justito, justito en ese momento comprendí el ofrecimiento del calmante y comprendí la gran diferencia de concepto que existe entre un claustrofóbico y un no claustrofóbico. Para los “no” parece haber un abismo entre un ataque de pánico por estar dentro de un tubo que te hace pensar que eres carne picada y en cualquier momento el tubo te va a apachurrar, apachurrar como una salchicha, hasta que te corte la respiración y el tubo seguirá y seguirá hasta que los sobrantes salgan disparados por los extremos, los cuales no ves (Claro que este extremo no llega porque antes llega el auxiliar ofreciéndote dos hostias para quitarte el ataque de histeria y detrás llega la enfermera con una nueva dosis de calmante con lo que logran, por fin, dormirte) y un ataque de pánico porque te meten en una sangüichera (lo del idioma) que te va a apachurrar, apachurrar , hasta que los sobrantes, desborden por los laterales cual mayonesa de sangüis vegetal, en el quechup ni se te ocurre pensar. De acuerdo que en el último momento del apachurramiento puedes girar la cabeza y aquí, sí ves las aberturas por las que desbordaran tus últimos alientos y sobrantes.
No acaban de entender que para un “si” cuando te dicen abierto significa abierto, pero por todos los lados y sin una plancha de un metro y medio de diámetro a 5 cm. de tu nariz. Que lo que quieres es un hula-hop de esos que usan los tigres y los leones para saltar a su través y sentir así que tu valor no tiene límites.
A parte de dejar bien claro que no vieron de pequeños “Barrio Sésamo” y no tienen claros los conceptos: abierto-cerrado, me tuvieron allí una hora y tres cuartos. Menos mal que una es de baja estatura, pensaba yo para animarme, que solo faltaba que fuera una tía buenorra de estas y podían darme las uvas allí adentro.
Finalizando, que tuvieron que sacarme porque de tanto calambrazo y tic involuntario, solo logré un mareo del copón, que me dijeran que no pensaban que hubiera aguantado, porque lo normal es descansar como una hora hacia la mitad, pero claro como llevaban ya dos horas y media de retraso…
A las 4 de la tarde logré llegar al vestuario, recuperar mi ropa con costuras por todos los sitios y tomar el camino de regreso a mi casa aproximadamente hora y media más tarde…
¡Ay dios! que se me olvidaba la receta:
Mirar un sangüis es un sangüis y no tiene mucha ciencia. Yo los hago a lo “antiguo” porque se me estropeó la sangüichera y creo que después de hoy no me voy a comprar otra.
Un poco de margarina en el pan de molde, rellenamos al gusto: con queso y jamón o vegetal que es el mío con su lechuguita, su tomatito, sus esparraguitos, bueno, puedes poner una “migallina” de jamón y por supuesto que no falte la mayonesa desbordando por los lados.
Madre mía. Menuda experiencia. Creo que no volveré a comerme un sangüis sin acordarme de ti y de tu médula, y de toda esa aventura...
Menos mal que todo eso servirá para decirte que estás cual rosa con gotitas de rocío esplendorosa al amanecer...
Besos
Que bueno saber de nuevo de tí... Supongo que habrá que agradecerselo a los visitantes y a su marcha. Un vacio tan grande en tú existencia había que rellenarlo con algo, no????
Me quedo con el sangüis, las resonancias no las he probado, pero seguro que me producirian ardor de estomago...
Un besote...
Publicado por amanda
martes, 06 de junio de 2006 | 16:57
Mi pobre Vanadis casi 'apachurrada' por la enorme sangüichera y yo pensando que estabas vaga, vaga...perdóname, por favor, si lo merezco.
Sólo espero que se te viera bien en la foto para que no tengamos que seguir comiendo sangüiches, con lo bien que se te dan los guisos.
Menos mal que no te hicieron una colonoscopia. Te hubiera visto cenando pinchos morunos. Aunque bien mirado, si llega a ser una ligadura de trompas lo mismo te hubieras puesto morada a comer zarajos.
Oye, un beso. Por cierto me ha gustado la forma tan divertida que tienes de ver la vida. Seguiré visitando tu blog
Publicado por Invitado
jueves, 29 de junio de 2006 | 13:32
hola,,vanadis me acorde estos dias de ti,sabia que te habia leido y pasare por lo mismo que tu ,la verdad es que estoy atemorizada cada vez que lo pienso ,bueno solo decirte que escribes muy bien ,,,hasta pronto.
Yomisma_ani de mundorecetas.un saludo
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