Otro día a punto de finalizar, pero este llega aquí, no por ser un día cualquiera ni mucho menos, sino porque es el gran día, “el día de la madre” y claro mi trozo polemista luchó contra mi trozo hedonista y aunque en principio y durante todo el día ganó el segundo, ahora en el tiempo del descanso, reflexión y tranquilidad, se impone el primero.
¿Dónde hay polémica?, aquí, fijaros que no he conseguido encontrar una de esas feroces críticas a ciertas festividades. Críticas de esas de que si son solo fiestas consumistas, que si el espíritu de la celebración no se qué y demás explicaciones sociológicas y nada, ni una sola y eso que ayer sábado tuve que salir de urgencia a comprarme una plancha nueva porque la que tenía se derritió, literalmente, por tanto uso. Es que en casa pasamos mucho de las arrugas. A lo que iba, que ayer tuve una salida de urgencia y me recorrí media ciudad, porque eso sí aunque sea de urgencia, llevando de acompañante a mi queridísimo, siempre se mira en varios sitios. Al final terminamos siempre en el primero al que vamos, pero el ritual es el ritual y hay que respetar.
Como decía, debido a esta circunstancia pude hacer una observación de campo, que se dice (creo), y todas las tiendas, grandes, pequeñas, grandes superficies estaban hasta la bandera de gente eligiendo el bonito regalo para su mamá.
Pues ni con esas leí ni escuché el mensaje reivindicativo del no al consumismo.
Yo como todos los años lo celebro, pero no por ser el día de la madre, mi día, sino porque siempre estoy buscando excusas para celebrar algo. Que le vamos a hacer me gustan las fiestas, las celebraciones, los motivos para reunirse y conmemorar cualquier cosa, porque además una ya está un poco hartita de tanto follón y tanta lucha contra, primero Los Visitantes y ahora contra la administración. Si supierais que llevo toda la semana pasada de abogados, de visitas a hacienda, al ayuntamiento, al catastro y demás, en busca de certificaciones, documentaciones y planos que la propia administración tiene, que debo pagar una pasta para que me los den para, a esa misma administración, demostrarle que quien tiene razón soy yo y la ley no les ampara a obligarme a tirar media cocina.
Ya os contaré la historia, porque en estos momentos me tiene un tanto sensibilizada y empiezo a echar sapos y culebras por la boca, la neurona se me atrofia con un único pensamiento y mi hígado comienza a sufrir.
Volvamos al maravilloso y feliz día de la madre, y como es mi día quiero reivindicar la fiesta el día del padre, porque yo, no soy vanguardista y sin un padre, ni puedo, por mucho que me empeñe, ni quiero ser madre. Como dice la canción: “…con un machu bien plantau, al diablo lo artifical…”
¿Me quedaré sin cocina? ¿Tendré que salir en las noticias mostrandome encadenada a la ventana de mi cocina y en huelga de hambre?
Sr. Juez de Marbella, ¿podría darse una vueltecita por esta, mi ciudad?
Publicado por Invitado
miércoles, 19 de marzo de 2008 | 13:04
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