No me queda más remedio que reconocer que el mundo de las cosas femeninas, me ha dado un aire de frescura y revitalización al demostrarme que mi capacidad de asombro funciona como el primer día.
Hoy a mis años logró dejarme como en esas ocasiones en las que me quedo desarmanda por completo, sin palabras, sin acción…Pues sí queridos lectores, el mundo de las cosas femeninas, más concretamente el de los anuncios y para ser más exactos el de las compresas, me dejó en bragas por unos momentos.
La última hornada de este higiénico útil femenino, trae en su interior un papelito en el que tratan de mantenerte a lo último de lo último en cuestión informativa y puedes leer en dos idiomas: “ la Testosterona produce nerviosismo”.
Dicho está. Reconozco que yo como quisquillosa que soy para esto de las informaciones añadiría: “y la visión de ciertos especimenes también” vamos como dice “la vieya” de Jerónimo González, “un machu bien plantau”
Miré el papel en cuestión varias veces y por ambos lados en un intento de conseguir mayor caudal informativo, pero nada. Ahora tengo la duda de si en todas pondrán lo mismo o serán como las galletas chinas de la suerte que según vas abriendo te van sorprendiendo con distintas afirmaciones. En cuanto me reponga, no descarto irme al “super” a comprarme un paquete de compresas e ir descubriendo los entresijos de la vida.
A mi estas cosas me descolocan un poco, un poco bastante, vamos que son situaciones en las que no suelo tener yo salidas airosas, bueno ni sin aire, simplemente no tengo salidas.
No hace mucho tiempo hubo alguien que en uno de los sitios por donde suelo pulular, nos animaba a contar situaciones de nuestra vida un tanto absurdas y yo pensando, pensando casi puedo decir que en mi vida no es que tenga situaciones absurdas, sino que es absurda casi jornada completa. Porque me dareis la razón que los 7 meses que llevo con Los Visistantes…
A ellas les conté en qué momento un proceso de adopción que había iniciado se dió por finalizado (sin avisar, eso sí) con el veredicto de que no soy individua adecuada para ser madre, al no ser persona seria ni saber comportarme de acuerdo a las circunstancias. Habíamos solicitado, mi queridísimo y yo un niño/a de Ruanda y después de varias horas de preguntas y rellenar formularios, me preguntan a mi si le voy a decir al niño si es adoptado o no. ahí ya me quedé yo un tanto perpleja, vamos sin entender ni por lo más remoto a que coño venía aquella pregunta, a día de hoy sigo sin saberlo, pero bueno.
así que muy tímidamente les dije:
-Si, claro.
-¿Claro? ¿porqué?
y estas dos ultimas cuestiones, me remataron, pero yo, decidida a vencer todos los obstáculos en mi camino a una nueva maternidad, respiré hondo, miré a mi queridísimo con cara de : ¿Hay alguna otra respuesta? y les dije:
- O le digo que es adoptado o que tuve una noche loca.
Por lo visto algo de lo que yo dije no es serio.
También recordé de mi época de carretera, en la térmica de Córdoba, esperan por una pieza urgente, por fin vislumbran la silueta de mi camión aparecer. Observo como se van congregando todos en la zona de descarga y el encargado (un casco blanco)se pone en primera fila, cuando por fin me detengo, se acerca a la puerta la abre, me bajo y me dice:
-¿Y el chofer?
Una noche que tenía invitados a cenar, una de las invitadas se empeñó y se empeñó en que tenía que ayudarme y yo que no, porque cuando invito, invito, total que ¿se salió con la suya? el caso es que le dije: anda pues lava la lechuga para la ensalada. Al cabo de un buen rato viene una de las hijas de la susodicha en mi busca para que acuda a resolver un gran conflicto que mantiene a su madre en un estado casi catatónico. El tema quedó en rencor guardado durante tiempo, pero que al cabo de los años floreció, ante lo que consideraron una falta de respeto por mi parte, y no querer decir mi secreto culinario.
El problema surgido era el siguiente:
_Es que no se como preparar la ensalada que te guste, porque yo en casa lo que hago es tirar lo malo de la lechuga y dejar lo bueno.
Reconozco que tarde un tiempo en contestar y al cabo de ese lapsus solo se me ocurrió decir:
-“no se preocupe, hágala a su gusto”.
Pero hija, una no sabe cuando acierta.
Luego está, cuando mi querido profesor de matemáticas, abandonó la docencia a mitad de curso para dedicarse a otros menesteres y tuvo una frase cariñosa para cada una de nosotras y a mi me regaló con :
“Vanadis, el día que tu me faltes creo que me compraré un cáncer para seguir teniendo un dolor”
Os juro, que lo dijo con todo el cariño del mundo, pero yo todavía lo estoy pensando.
En fin lo de Los visitantes no os lo cuento todavía, porque tengo que decidir si me da la risa floja o no, pero me temo que como ven el final de sus días, de alguna forma están extendiendo sus tentáculos, os cuento:
La policía local me ha llamado para advertirme de su próxima visita para comprobar la obra y el permiso de obra (sin comentarios)
Me llega un apremio de pago de tributos del Principado según ellos (Sic) …”esta deuda, que seguro que usted no sabe que la tiene, lleva el recargo de….por no haberla pagado en su plazo”
Por hoy voy a descansar, porque al final ni receta ni nada. Os debo una.
Toda un epopeya pero lo realmente grave es que el señor del casco blanco preguntara por el chofer, quizás te confundió y eso que no llevabas falda supongo.
no, falda, no llevaba,, solo lucía mi larga melena al viento, un gran escote que siempre me caracterizó y de aquella unas largas uñas pintadas de rojo.
Doy fe que de aquella, era "el camionero" más sexy de los que transitaban por la peninsula.
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