Noche de tormenta, mis ventanas han resistido el envite o embiste,; no hay agua dentro de casa, presiento próximo el fin de Los Visitantes.
Esta mañana luce el sol, temperatura agradable, brisa vitalizadora y he recibido un regalo. Soy feliz.
Un regalo de los que adoro, un regalo sencillo, placentero; nadie diría que se trata de un regalo, pero yo así lo siento. Por primera vez, un comentario mío sobre una presentación de un libro, no ha causado malestar. Es más, el autor ha tenido a bien, pbsequiarme con unas palabras y eso me ha llenado de satisfacción. Yo soy así.
Se trata de José Ovejero y la obra es Las Vidas Ajenas.
Debo reconocer que aún no lo he terminado, pero no es cuestión de la obra, sino ese problema que padezco con la lectura desde mi accidente.
Es un libro en lo que más destaca son los personajes, cada uno de ellos supone una historia en sí felizmente unidas por la pluma autora.
Te ofrece un salón donde tratar todos los temas, la biblioteca para los libros, la sala de tv con peliculas,la cocina y sus guisos; la buhardilla llena de magia y nostalgia cuyos objetos cuentan una historia y por supuesto los cuartos personales