Ya empiezo con los follones, mira, si hiciera algo con fogones, tenía una rima. ¡Huy! pronto me pierdo hoy.
Llevaba unos días al borde del cataclismo y del estado catatónico, por diversos factores, sin que Los visitantes fueran los culpables absolutos, aunque ayer a punto estuvieron de hacerme pasar por urgencias.
Ayer, ayer fue un día, extraño y decisivo para muchas cosas y eso que cuando me desperté no note nada diferente: el mismo sueño de siempre…no entro en detalles,todo igual. Pero de alguna forma el cuerpo ya me pedía marcha y alejarme de la rutina del curro, porque yo curro, a pesar de que hay muchíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisima gente que cree que no lo hago, por el mero hecho de tener “el despacho” en el salón de mi casa. Hay días que mis jornadas laborales son de hasta 14 horas y con la cosa de “linterné” hay veces que así a lo tonto, por no decir a lo pijo, estoy currando a las 10 de la noche mientras, en lugar de ver Los hombres de Paco, los escucho como si los radiaran. En el fondo me gusta, porque es lo que yo escogí, pero ese es otro tema.
Estábamos en que ayer fue un día de cuerpo marchoso y necesitaba contactar con mis amigos, así que les escribí, a los que pude, a otros no pude y no les escribí, y a otros los busqué y ¡Oh! maravilla de los avances tecnológicos y de “linterné”; buscando, buscando encontré a mi amigo. Grata, gratísima sorpresa, eso de entrada, luego me dio que pensar en metafísica y esas cosas porque yo me lío, lo reconozco, me lío yo sola y de pronto estaba pensando que porqué coño tendremos esa manía de hablar de la edad difícil en los adolescentes, ellos que dejan la niñez para por fin darse de narices con la realidad y encontrarse con que no solo son los pocos años los que no te dejan hacer lo que te da la gana… Bueno, pues yo creo que la edad difícil es la mía, paso a relataros pero antes un inciso: No me olvido de la receta, pero ayer tuvo que ser muy rápida por todo lo que os voy a contar, así que al final en un pis pas, os la ventilo. Es que tengo mucho que contar.
Estaba en la edad difícil, en esa edad que vas de “en lo mejor de la vida” a menopausica perdida y ¿cual es el problema? ciertas cosas, esas que son políticamente correctas o incorrectas dependiendo de quien las diga o se pueden interpretar de una manera o de otra. Me explico, si alguien buscando a alguien y con una cierta idea preconcebida, encuentra y ve una foto y la primera impresión es: “madre del amor hermoso” y se te pone una sonrisa de oreja a oreja y se te escapa un ¡vaaaaya, vaya!
Pues con unos cuantos años de más, no pasa nada, porque estás en la edad de decir lo que se te apetece y la gente lo encuentra normal y sin malas intenciones. Si tienes unos cuantos años menos, tampoco pasa nada (ejem) porque estás en la edad y ya se sabe cuales pueden ser las intenciones, pero cuando estás en el medio la cosa... cambia, porque te pilla en medio y todo el mundo sabe que pasa cuando algo te pilla en medio, así que hay que andar con cuidado y limitarte a decir: vaaaaaya, vaya, que alegría pa´la vista. Así como en pequeño y como para adentro.
Descanso o acuto, La receta va de sardinas, sardinas pequeñas para ser más exactos o parrochinas que llamamos en mi pueblo. Ricas y sabrosas a la par que sencillas y asequibles.
También necesitamos mucha cebolla, un buen puñado de uvas pasas, otro puñado de piñones y vinagre. Yo usé el de módena que es el que más nos gusta en casa y como la receta es de un libro de cocina italiana, parece que le pega, aunque en la original usan vinagre rojo. Cosas de los italianos.
Pues os decía que ayer encontré a un amigo buscado y lo hice mientras tenía a Los Visitantes en plena faena. Sí, todavía los tengo en casa y eso que ya no les doy nada de comida.
Estaba hablando yo con mi amigo encontrado y parecía que todo marchaba tranquilamente, Los Visitantes, picando las nuevas paredes para quitar las nuevas ventanas y hacer las paredes más nuevas y poner otras ventanas más nuevas todavía, en esa incansable búsqueda de la impermeabilidad ante la lluvia. Y en esto que uno de ellos (de Los Visitantes) me pide “unos” cacharros para coger agua. Así a bote pronto sólo le miré un poco seria y le di uno de los taper que tengo siempre a mano por si llueve poder colocarlo debajo de las goteras de las cajas de las persianas. Sí, esas que se llenan de agua cuando llueve. La cosa me extrañó bastante porque ya se habían llevado unos cubos que tenía en el pasillo así que le seguí y cuando todo estuvo al alcance de mi vista, mi corazón se paró durante unos segundos. A todo esto yo seguía hablando con mi amigo encontrado, pero como no tenía el corazón en funcionamiento, algo en mi exterior debía de notarse porque los Visitantes empezaron a mirarme con cara preocupada, así como diciendo: “Ahora se desmaya” o “ahora saca la recortada y le da el ataque psicótico”, pero yo nada, dándole a la lengua por teléfono y tupers a Los Visitantes. ¿Qué había pasado? nada, solamente se habían cargado el radiador, sí el del salón, sí el que está encima del parqué que tuve que levantar ya tres veces y sí la hemorragia era grande. Yo continué al teléfono como si nada, pero llegó un momento en el que los tupers se me habían terminado entonces me pedían toallas o sábanas, y eso me pareció grave, entonces pensé, “Aquí va a pasar algo” y tuve que despedirme de mi amigo encontrado.
Como ya todos somos gente muy experimentada en estas lides, los daños colaterales no fueron grandes y esta mañana el parqué de mi salón, seguía intacto y muy limpito que todo hay que decirlo.
Así que en un estado semi-catatónico, una no estaba para pensar mucho en menú y recurrió a los libros. La de cosas que se encuentran en los libros y me tope con las sardinas, que lo que tienes que hacer con ellas, es simplemente rebozarlas en harina y freírlas como haces siempre y aparte preparar un sofrito con las cebollas, las pasas y los piñones y cuando esté echarle un buen chorretón de vinagre y dejarlo cocer unos 15 minutos. Yo esto lo hice con mi olla mágica, la GM que se llama, hice el sofrito, le eché los restos y programé el menú arroz. Salió perfecto. Luego esto se vierte encima de las sardinas y yo ya me lo comí en caliente y me chupé hasta los dedos (como estaba en casa) pero si lo dejas reposando por lo menos medio día te comes hasta las raspas. Palabrita del niño Jesús.
Intentaré encontrar una receta acorde a porqué tengo media techo del aseo cargado y lucido y el otro medio así a lo salvaje y no se trata de una nueva corriente decorativa.
Acordaros de las sardinas porque están buenas, buenas.
PD
Por la tarde tuve visita con mi rehabilitador me dió un ultimatun : o Los Visitantes o él
Te ofrece un salón donde tratar todos los temas, la biblioteca para los libros, la sala de tv con peliculas,la cocina y sus guisos; la buhardilla llena de magia y nostalgia cuyos objetos cuentan una historia y por supuesto los cuartos personales