¿Cómo explicar una vida o una muerte que no es la tuya?, ¿Cómo compartir sensaciones de las que se ignora todo?¿ sentimientos, a los que grandes sabios, niegan la existencia? ¿Puede acaso un ser tan diminuto albergar la grandeza de las pasiones? No lo sé, pero he buscado, inquirido, cada rincón de mi ser, hasta encontrar las dosis necesarias de prepotencia y arrogancia para sin el permiso de nadie, erigirme en voz de Anastasia afirmando y constatando que su historia fue así.
Hubo una señal, no sabría decir cómo la sintió o cómo lo supo, pero decidió manifestar su presencia. Si bien era pronto para comprenderlo en toda su extensión, era lo que se dice una niña preciosa.
En cada caso, habría unas palabras más acertadas que otras para describir acertadamente el trance, en este son: "como por arte de magia". Alcanzó un mundo desconocido, en el que le aguardaban multitud de impresiones y experiencias que descubrir y absorber, en las que zambullirse buscando su significado. Unas le proporcionarían momentos intensos de placer y felicidad; de dolor y miedo, que marcarían su realidad hasta el fin. Otras, importantes o no, pasarían inadvertidas dejándole una huella más difícil de seguir.
Ella había venido con miles de informaciones y órdenes íntimamente grabadas. Ajena a todas, ignoraba su deber de consumar un ciclo, aunque quizás sí lo sabía.
Lapso que todos concluimos, al que nos aferramos temerosos, vencidos por nuestra ignorancia. Tiempo que nos enorgullecemos de medir en un intento de sumarle valor, sin ver lo baldío del esfuerzo, ¿acaso no nos dura ¡una vida! a todos?
Vió su mundo y le gustó, se sentía cómoda, tranquila. El mundo giraba en torno a ella, disponía de todo lo necesario para satisfacer sus necesidades: nutrientes, un entorno confortable, protector y multitud de impresiones que le hacían crecer sana y feliz.
Una mañana, no se encontraba bien, notaba molestias que fueron creciendo hasta convertirse en una gran presión que aplastaba todo su cuerpo hasta impedirle sus habituales movimientos. Incluso las voces de su alrededor, sonaban alteradas, histéricas. Había comenzado una dura batalla, en la que estaba en juego su supervivencia. Tuvo miedo, de alguna forma presentía su final. Ella se aferraba a su mundo con ímpetu inusitado mientras una poderosa fuerza tiraba de ella en una desesperada lucha por arrancarla de su entorno. Mantuvo la batalla, hasta que finalmente abandonada de sus fuerzas, renunció al combate perdiendo su vida, muriendo en su mundo.
Hubo voces, gritos incontenibles en pechos henchidos de felicidad que estallaron cuando finalmente todo acabó.
La matrona en un silencio roto por las risas, posó a la niña sobre el pecho de su madre, mientras cortaba el cordón que aún las unía. Esta la abrazó, y dulcemente le susurró:
- Mi niña, bienvenida a la vida.
Bueno creo que es una manera muy metafísica de explicar la muerte y la vida.
"¿sentimientos, a los que grandes sabios, niegan la existencia? , ese mismo planteamiento me hago yo sobre el espíritu, el hecho de que no se pueda ver a través de un microscopio, no demuestra que no existan esas energías que no percibidos, y que fluyen de todos los seres vivos, la criatura en el vientre de la madre no es consciente de que tiene que venir a este mundo, el suyo es ese, no sabe que existe algo más. Así percibo yo el mundo espiritual, estamos aquí pensando que no existe nada más porque lo único que conocemos es este plano.
Me he encontrado con muche "gente mayor" "madura" y todas esas cosas, que al final hacen como los niños pequeños, si ellos no lo ven es que no existe. A partir de ahí se crean sus teorias que ahsta parecen lógicas y razonalbes...Me parece que era eso lo que hacian los sofistas, quizás esté confundida mi incultura es grande y mi pereza para levantarme a comprobarlo mayor.
Publicado por Crisdolot
domingo, 05 de febrero de 2006 | 21:32
Bonito relato.
Cuando queréis escribís.
Cuando no, cumplís.
Se empieza a morir naciendo
nos dicen los sabios griegos.
Sepulcro vivo el vientre
de la mujer y sepelio.
Es un cuento interesante
recuperado del tiempo.
Te ofrece un salón donde tratar todos los temas, la biblioteca para los libros, la sala de tv con peliculas,la cocina y sus guisos; la buhardilla llena de magia y nostalgia cuyos objetos cuentan una historia y por supuesto los cuartos personales