Hoy, visitando los lugares más entrañables para mi, me encontré en casa de Albanta con una noticia que me quitó la alegría de repente.
Sólo le vi una vez en compañía de su hija pequeña, muy pequeña y en compañía de su mujer, a ella sí la conozco, sí hablé con ella, asistí a sus charlas culinarias, porque nos une el amor a los fogones y compartimos mesa mientras charlabamos de muchas cosas.
Al leer la noticia recordé la última vez que la ví unos días antes de las navidades. Tenía prisa, iba a la presentación de un libro. nos dimos un beso y nos despedimos hasta la próxima.
Ahora me la imagino rota.
Malditas enfermedades que se llevan de nuestro lado a personas tan estupendas y sobretodo a una edad en la que quedan muchas cosas por contar, decir y vivir con los tuyos, rompe muchas vidas tanto el que se va, como los que se quedan y el hueco es muy grande y creo que imposible de tapar.
La Posada te ofrece
Te ofrece un salón donde tratar todos los temas, la biblioteca para los libros, la sala de tv con peliculas,la cocina y sus guisos; la buhardilla llena de magia y nostalgia cuyos objetos cuentan una historia y por supuesto los cuartos personales