Hoy es un día de "medio descanso" No pudo ser de descanso entero, porque no os lo creereis, pero volvió a ocurrir, esta mañana cuando nos levantamos y llegamos después del rutinario recorrido matutino por toda la casa, al salón, lo encontramos de nuevo encharcado. Como ya tenemos experiencia, en menos de media hora ya habiamos quitado el sofá desarmado dos estanterías de libros y levantado metro y medio de parqué a todo lo ancho de la estancia. Hicimos el consabido torniquete a la tubería, secamos el suelo y llamamos "al fonta". Esto nos trastocó un poco los planes. En fin, como mi "apodo" indica, diosa de la esperanza, se que mis pecados no son tan graves como para sufrir a los Visistantes por el resto de la eternidad y algún día, en algún momento tal como vinieron, se irán.
Ahora anduve por La Posada, rondando por todas sus habitaciones y he visto la cocina un poco triste, los fogones apagados y sin aromas, así que aunque hoy no he cocinado (hoy he pecado, pero de los gordos gordísimos) he mirado en mi "despensa" particular y he rescatado estos pimientos, muy apropiados para realizar en una tranquila tarde, mientras mantienes una conversación y una cerveza con alguien de tu agrado. De fondo una suave música y las risas de los niños.
Para no perder el aire tradicional de la estampa, la receta de hoy va presentada de forma tradicional.
Muy sencillos de hacer y con múltiples posibilidades.
1 tarro de pimientos del piquillo
200 gr de langostinos
2 barras de cangrejo
1 centollo
3 calabacines
1 cebolla pequeña
2 dientes de ajo
2 ml de leche de soja
nuez moscada
2 cucharaditas de agar-agar
sal
aceite
chorrito de vino blanco
Pelamos y partimos en trozos grandes los calabacines, la cebolla y los ajos, los ponemos a cocer con la leche las dos cucharadas de agar-agar la nuez moscada, un chorrito de aceite y sal. Pasamos por la batidora y resrvamos.
Cocemos el centollo y los langostinos, los pelamos y desmenuzamos junto con los palitos de cangrejo, mezclamos con parte de la crema de calabacín y rellenamos los pimientos que colocamos en una olla con un poco de aceite, sofreímos un poco y añadimos un chorrito de vino blanco seco, evaporamos. Sacamos los pimientos y vertemos el resto de la crema por encima. Servimos calientes.
Como siempre una pinta que alimenta, además ahora que estoy a dienta, pero en la que no tengo prohibido nada de esa receta, bueno el sofrito, será una forma de romper la monotonía de ver siempre las mismas presentaciones.
Ah!, la primera semana sólo he perdido dos kilos, esperaba que fueran tres que es lo que solía perder, pero debe ser que me hago mayor, aunque la dietista dice que está muy bien, supongo que para animarme.
Es un alga, que se vende en láminas, tiras o polvo y sirve para espesar, es como una gelatina.
La Posada te ofrece
Te ofrece un salón donde tratar todos los temas, la biblioteca para los libros, la sala de tv con peliculas,la cocina y sus guisos; la buhardilla llena de magia y nostalgia cuyos objetos cuentan una historia y por supuesto los cuartos personales