Hechos ocurridos estos días en los que se actúa de forma contraría a lo que se piensa o al menos lo que se predica, porque realmente ¿qué piensan los demás? ¿qué pensamos nosotros? ¿lo aceptamos?...
Me trajo a la memoria una historia de hace mucho, mucho tiempo. Una historia de mi infancia que mi madre me contó como consuelo de un desengaño infantil. Tengo miedo de no recordarla tal y como me la contaron, hace tanto tiempo, fueron tantos los hechos ocurridos desde entonces y tantos los sueños… que quizás todo esto sea uno más.
Mi madre me contó que:
Había una montaña muy grande y verde, pero sobretodo hermosa. Cuando la mirabas desde el aire, daba la sensación de ser suave y esponjosa. Apetecía tocarla y meterte en ella. Pensabas “debe de estarse muy a gusto en ese manto verde”. La montaña estaba cerca de una playa donde la marea iba llevando, para abandonar a sus pies algunas de las cosas que por algún motivo no quería.
En esa montaña vivían muchos animales, entre ellos varias manadas de lobos. Todas bien delimitadas. Ningún miembro de las manadas osaba penetrar en el territorio de las otras, a no ser por despiste, lo que podía salirles caro, o porque tuvieran sed de aventuras, lo que podía ser emocionante. Todas siguen las normas: la lucha por el dominio, la elección de los fuertes, el rechazo a los que carecen de las aptitudes necesarias para satisfacer a la manada, el sacrificio por el bien común.
Lobo nació en uno de estos clanes que habitan la montaña; los grupos eran numerosos y todos cumplían su papel a la perfección, no rompían las reglas ni se salían de la estricta disciplina impuesta por los individuos dominantes: un gran macho de ocho años que cuidaba y dirigía a los suyos de forma que todo quedaba supeditado al bien común y un hembra, la única a la que se le permite la procreación, el resto servirá de niñera mientras ella va de caza.
Cuando nacen los cachorros, son atendidos por todos los miembros de la gran familia. Los protegen y los miman, los instan a jugar. De esta suave manera les entrenan para su vida como adultos.
Ellos saben desde nada mas nacer que no lo tendrán fácil, sólo el más fuerte obtendrá el mejor lugar para amamantarse, pero no deben descuidarse un momento, porque cualquiera puede querer su lugar para alimentarse, han de escoger el mejor sitio.
Con los juegos irán probando su fuerza y su valor e irán imponiendo su valía.
Los adultos les enseñarán con paciencia y con firmeza las costumbres y de la rapidez en asimilarlas dependerá su supervivencia.
Lobo no consiguió una posición cómoda en su grupo, siempre era vencido en los juegos y el bien de la mayoría exigía que no se le permitiera cazar con el grupo, por lo tanto era de los últimos con derecho a comer y no podía hacerlo en compañía.
Un día decidió investigar por su cuenta y buscar comida, tenía hambre.
Llegó hasta la playa y la recorrió buscando, no sabía muy bien el qué, pero buscaba. Finalmente tuvo éxito y encontró un delfín muerto que las olas habían dejado. Quizás fuera una señal. Comió y cuando estuvo satisfecho volvió con la manada, pero esta no le aceptó había roto las normas y en un acto de superioridad, el jefe de la manada le expulsó de forma permanente.
Lobo no aceptaba esa expulsión e intentaba una y otra vez su vuelta, hasta que triste y derrotado, aceptó una salida.
No se dio cuenta de que tras él, una hembra disconforme con su papel de niñera, decidió seguirle. Al cabo de un largo trecho, ella se hizo notar y Lobo la saludó para inmediatamente llevarla hasta su tesoro y compartir con ella su comida, cosa que surtió efecto, ella al comer en compañía y no ser la última de la manada se sintió renacer y decidió que nunca ya le abandonaría.
Durante un tiempo corrieron, jugaron y cazaron juntos hasta que el deseo de formar su propio clan hizo presencia en forma de celo y los dos se aparearon, como lo hacen los lobos.
El tiempo les premió con una hermosa camada de cachorrillos, a los que inmediatamente comenzaron a educar. Les enseñaron como a lobos, que sólo el más fuerte tiene el mejor sitio para alimentarse, les enseñaría con los juegos, la lucha por el dominio, la elección de los fuertes, el rechazo a los que carecen de las aptitudes necesarias para satisfacer a la manada, el sacrificio por el bien común,las jerarquías, el comportamiento de un verdadero lobo.
Mientras sus cachorros luchaban por la supervivencia, Lobo subió a lo alto de una roca y aulló. El sonido inundó todos los rincones de la montaña dando un aviso: Una nueva familia había establecido su territorio.
Es un relato muy dulce, ¿los lobos también comen peces?, bueno en alguna película me ha parecido ver que comían truchas de esas que saltan en las corriente, pero no ubico muy bien a un perro comiendo pescado.
Un bonito cuento con las leyes de la naturaleza como protagonista y donde por unos momentos aprendemos a ver como crecen y se educan en este caso una manada de lobos, espero poder copiarlo, pero para eso, necesito ayuda, ya que no me deja copiar los textos de la web al procesador de textos, no entiendo porqué, ¿como lo haceis?
Publicado por Invitado
sábado, 13 de enero de 2007 | 12:52
Eso es del documental "La montaña del lobo" pero literal
Hola,
Hoy lo han dado en La2 y es lo único que encuentro en internet.
Muy recomendable.
Agur.
Publicado por NIlgor
jueves, 10 de mayo de 2007 | 23:49
Hola, pues el dia que lo vi en La2 me lo quise bajar para tenerlo, pregunte en rtve.es pero me dijeron que no me lo pueden facilitar, me sabríais decir donde me lo podría descargar o comprar?
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