Hoy la gran noticia del diario de mi ciudad, es la paliza que un grupo de jóvenes de 18 y 19 años, le propinaron al conductor de un autobus municipal y a un viajero que acudió en su ayuda. Ellos dicen que el conductor se metió con ellos y tuvieron que defenderse. Los testigos que iban en el autobus no coinciden con esta versión. Coinciden en que el conductor intentó que dejaran de divertirse, molestando e increpando a otros pasajeros. Resultado, el chófer con varios puntos de sutura y el peor de los daños, uno moral del que tardará en recuperarse y una de las persona que acudió en su ayuda, deberá ir durante una temporada al dentista para reparar los daños causados.
Esta noticia no es gran cosa en comparación con todas las que se están escuchando en los últimos tiempos, en los que hay chavaletes que la Game Boy ya no les seduce y se buscan comodiversión dar palizas, quemar vivos y demás salvajadas. Lo que me causó impresión de la noticia y porque se escucha en el resto, es que hablan de jóvenes "normales" que provienen de familias "normales" y sinceramente eso es lo que me da miedo. Que se está aceptando y justificando el que cada familia tenga uno o varios engendros mentales.
Gran problema este de las pandillas juveniles que cada vez son más violentas y peligrosas, y lo peor está en que puede ser hasta tu propio vecino, tal vez puede ser un problema de educación o de despreocupación por parte de padres y profesores, pero lo que es temible es que cada vez ocurren más desgracias de este tipo y parece que no tiene freno el asunto.
Ayer al recoger a mi hija del colegio junto con una amiga y compañera de clase, íbamos escuchando el programa de Olga Viza en Radio Nacional, que trataba precisamente de la cantidad de profesores que tienen que estar en tratamiento debido a la situación a la que se ha llegado en las aulas, algunos participantes que llamaban lloraban de impotencia.
Estaban en el programa dos miembros de un Sindicato de profesores que informaron y contestaron a las preguntas de los oyentes.
Realmente es una situación dramática y como no empiecen a tomarse medidas más duras al final no podremos salir a la calle.
Creo que la educación la tiene que impartir fundamentalmente la familia y somos los padres los que tenemos que estar al tanto de nuestros hijos y no tener consideración ante hechos tan deplorables.
También es verdad que el sistema en el que vivimos obliga a que los padres tengan que estar muchas horas fuera de casa, con los sueldos que hay, normalmente tienen que trabajar el matrimonio, y todo ello ligado a la televisióm los video juegos, y la falta de autoridad que se le da a los maestros, hacen que tengamos lo que hay.
Crisdolot, Quevedo no supo lo que es tener un hijo, al menos conocido, pero creo que algo de razón tiene aunque no toda.
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