Su presidente, Agustín Muñoz-Grandes, fue ayudante del Rey
40.000 Veteranos de las FFAA manifiestan su apoyo a Mena
ELPLURAL.COM
Crecen, entre los militares, las adhesiones a las palabras del teniente general Mena. En su edición de ayer el diario ABC publicaba otra carta, que llama la atención porque está firmada por Agustín Muñoz-Grandes Galilea, presidente de una asociación constituida por 40.000 miembros, la Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas. El padre de Muñoz-Grandes fue vicepresidente del Gobierno con Franco
Este teniente general en la reserva justifica la publicación de esta carta, a pesar de que la Hermandad siempre ha evitado pronunciarse públicamente, ya que “el silencio puede ser malinterpretado” y además, “sus casi 40.000 socios (militares retirados y en reserva, viudas y huérfanos) esperan oír la voz de su presidente”.
Hombre moderado
Agustín Muñoz-Grandes Galilea está considerado en círculos castrenses como un militar de talante moderado, que siempre habría mantenido posiciones ajustadas a las normas constitucionales. Llegó incluso a desempeñar el cargo de ayudante del Rey.
Conversación esclarecedora
En la misiva remitida al ABC explica cómo tras enterarse del arresto de su amigo Mena mantuvo con él una conversación que le resultó “totalmente esclarecedora”. En ella Mena le habría explicado que “había querido transmitir un mensaje tranquilizador” a sus subordinados. Que en ningún caso había querido incitar al Ejército a actuar “por propia iniciativa”. Y que nunca puso en duda que “quienes tienen la alta responsabilidad de preservar […] la Constitución dejaran de cumplir con su deber”.
Hombre de honor
Termina Muñoz-Grandes calificando a Mena como un “hombre de honor” al que “creo por completo”. Concluye su carta anunciando la intención de la Hermandad de “unirse al mensaje de tranquilidad que él trató de difundir”. Y reconociendo que en este momento “todos debemos contribuir a restaurar un clima de confianza”.
Padre franquista
Su padre, que también se llamaba Agustín Muñoz-Grandes, fue uno de los pesos pesados del régimen franquista, llegando a ocupar en 1962, la vicepresidencia del Gobierno. Además, durante la Segunda Guerra Mundial se situó al frente de la División Azul, la unidad de voluntarios españoles que participaron con las tropas alemanas en algunas de las batallas en la antigua URSS. El general Muñoz-Grandes fue condecorado por Hitler con la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro.
Goteo de apoyos
La carta de la Hermandad de Veteranos constituye un ejemplo más del continuo goteo de misivas que a lo largo de estos días ha publicado la prensa más conservadora. El diario ABC sigue siendo el preferido por los militares para manifestarse. La práctica totalidad de los que se solidarizan con Mena están retirados o se encuentran en la reserva. Según recogía ayer el diario El País, Defensa ha descartado expedientar a estos militares que no están en activo debido a que no existe ningún precedente en este sentido, a pesar de que en teoría los militares en la reserva están sujetos al régimen mismo disciplinario que el resto.
Sólo un crítico
El único militar en activo crítico con las palabras del teniente general Mena fue el Coronel Abalo, destinado en el Cuartel General de la OTAN en Bruselas, mediante una carta dirigida al diario ABC el pasado día 9. Sus manifestaciones han sido duramente respondidas por parte de otros compañeros, eso sí todos retirados o en la reserva.
La Razón insiste
Tras publicar el martes una carta de apoyo a Mena, suscrita por cincuenta jefes militares, el periódico La Razón seguía ayer insistiendo en su tesis de que lo sucedido “ni es normal ni es un hecho aislado”. En su editorial profundiza en la idea de que las palabras de Mena reflejan la inquietud de buena parte de la institución militar. También se acusa al Gobierno, y al ministro Bono, de haber provocado el divorcio entre las Fuerzas Armadas y el Gobierno de la nación: “La Constitución solventó una de las grandes anomalías que impedían la democracia en nuestro país: el encaje de las Fuerzas Armadas al servicio del pueblo y subordinado al Gobierno […] Pero no todos los gobiernos han sabido asumir con eficacia que relacionarse con los jefes y oficiales va más allá del régimen disciplinario”.
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