Hoy tenemos menú temprano. He aparcado lo que tenía previsto para hoy y me he pueto pronto al ordenador. Ayer una de estas cosas incomprensibles de la informática me dejó sin todos los "favoritos" que tenía guardados, algunos importantes y encontrados gracias al azar. Así que hoy toca búsqueda. Entre en la Posada y me faltaba algo, quizás esa pequeña sensación de vació la acreciente las temporales ausencias, asi que me senté delante de la pantalla a pensar y me llegó la inspiración, ¡me falta aroma!. Ese olor que hace acogedor o apetecible un lugar, ese olor que cambia según la ocasión, que recuerdas en momentos especiales, que te relaja y a la vez te sacude por dentro y es el aroma al pan recién hecho, a la canela esperando su plato; resumiendo olor a comida rica, sabrosa...
Así que cual poción mágica que restablece de las penas y nos da fuerzas para poder continuar y alimentar el alma, algo muy sencillo que no nos robe tiempo para la espiritualidad, aunque yo creo que son compatibles, porque ayer mientras cogía esa pechuga de pavo, con su kilo y medio, iba pensando en los sucesos de estos últimos días y no podía evitar una sonrisa que yo sentía sincera y reparadora, seguro que alguien diría irónica, incluso sarcástica. y en la pasión de ese momento me reafirme en el gusto por lo simple. Cogí un tarro de mostaza en grano, la que tenía era a la antigua, pero eso va mejor al gusto, reboce todo el pavo con ella y la coloqué en una de mis máquinas de cocinar, opción carne y en media hora obtuve un plato delicioso y un aroma embriagador.
Te ofrece un salón donde tratar todos los temas, la biblioteca para los libros, la sala de tv con peliculas,la cocina y sus guisos; la buhardilla llena de magia y nostalgia cuyos objetos cuentan una historia y por supuesto los cuartos personales