Vengo a la buhardilla, porque este pequeño y antiguo escrito, lo encontré revolviendo entre los viejos archivos. Esta año ya se fueron, pero para el próximo quizás...
Queridos Reyes magos:
Este año la carta no se la daré a mis padres, la echaré directamente al buzón. Ya sabeis que me he hecho mayor y eso implica ciertos conocimientos. Me he enterado de que mis padres son republicanos y ellos saben que yo lo sé, entonces tengo miedo de que este año no permitan que me relacione con la monarquía. Por si acaso también escribiré a Papá Noel, espero que no os enfadéis, pero esta incertidumbre me está causando ansiedad.
Quiero una muñeca, a mi me encantan las muñecas, en especial Cagolinda, esa que se caga, se mea, tira pedos y si tardas en cambiarla los pañales empieza a gritar llamando a los servicios sociales.
Ya se que a mi madre no le va a gustar, porque dice que debo dejarme de tonterías y luchar por ser como un hombre, pero que queréis que os diga, me parece lo mismo de productivo estresarme porque mi muñeca está llamando a los servicios sociales cada poco que frustarme porque porque ahora que por fin conseguí el último juego de la Play Station, van los de la Game Boy y sacan la Nintendo DS.
También quiero una pistola que sea pequeña y con restallos. Hemos estado hablando mis amigos y yo y decidimos que vamos a pedirla todos, porque con la moda de la no violencia, ahora jugábamos a matarnos con el dedo, pero no es lo mismo, no siempre se ve bien si te están apuntando o simplemente señalando algún lugar. Además le resta realismo y acabamos jugando a la guerra psicológica. El otro día a Jonathan le toco hacer de malo, entonces dijimos a la profesora que esnifaba pegamento...Fue muy divertido, lo que nos reímos porque ahora solo puede hacer los trabajos con celo y no veáis que porquerías entrega, además que parece que plastifica los trabajos para que no se le estropeen. Pero hemos perdido a un amigo, ahora no tiene mucho tiempo de jugar con nosotros, porque sus padres decidieron que todo esto era porque tenía mucho tiempo libre, así que le apuntaron a varias actividades deportivas. Entonces él dice que está cansado y no quiere hacer nada más, entonces sus padres comenzaron a llevarle a un psicólogo que le da unas pastillas porque dice que un niño de su edad tiene que hacer cosas y no tiene porque estar cansado, así que es que tiene depresión y que lo que tiene que hacer es buscarse actividades, cosa que sus padres se encargan de hacer y él cada día más cansado y así todo el tiempo. Ahora Jonathan casi no nos habla y las veces que lo hace está muy agresivo…
Nosotros preferimos las pistolas para jugar, porque nos quedamos sin amigo en ese momento que les matamos, pero en cuanto empezamos un juego nuevo, ya estamos todos otra vez y con la guerra psicológica te quedas sin amigo para siempre.
Ahora tengo que dejaros, oigo pasos y creo que son mis padres, más tarde os mando otro correo electrónico con el resto de las cosas que quiero.
Peyocicuta, el pobre Jonathan sale como la mayoría de la infancia de hoy día.
La Posada te ofrece
Te ofrece un salón donde tratar todos los temas, la biblioteca para los libros, la sala de tv con peliculas,la cocina y sus guisos; la buhardilla llena de magia y nostalgia cuyos objetos cuentan una historia y por supuesto los cuartos personales