Recibir cartas personales en pleno siglo XXI, cada vez se va convirtiendo en un gesto en extinción, es una desgracia ya lo sabemos pero la fuerza de las nuevas tecnologías ha desbancado en un tanto por ciento bastante alto, a la función de nuestro cartero. Así que este pequeño poema que os ofrezco hoy en día sería dificil que pudiera ocurrir, aunque nunca se sabe, el caso es que el contenido de la carta tampoco es muy halagüeño por lo que es mejor no recibir este tipo de correspondencia de todos modos.
Ay, triste carta final
En un momento determinado del día
Siempre vuelvo a releer tu carta
Entre puntos y comas me cuentas tu partida
Sintiendo de nuevo ese nudo en la garganta
Me sumerjo entre tus hojas al mediodía
La penumbra de la noche subraya mi soledad
No se si rompiéndola en trozos te olvidaría
Es la última reliquia para poderte recordar
Apenas queda esencia de tu cuerpo
Nada más recibirla, lo fulminé en mi portal
Tu nombre en el remite, lo borraron mis besos
El sello de tu adiós no se borrará jamás.
Tu pequeña letra agranda mi dolor
Las vocales pronunciadas son llagas en mi voz
Busco alguna luz oculta en el renglón
Pero el punto y final se clava en mi corazón.
Como si fuera tu pelo, acaricio el papel
Sintiendo en el filo la herida de tu piel
Pienso en tus manos escribiendo mis señas
Como la ultima caricia que reciba de tus yemas
Y así mientras tu volaste cual cigüeña
Te imagino tan lejos en tu nueva habitación
Yo me quedo con los restos de tu presencia
Apagándose al tiempo de la última oración.
Una bella manera de expresar los sentimientos que pueden transmitirse en una carta. Creo que lo verdaderamente doloroso es el silencio.
La Posada te ofrece
Te ofrece un salón donde tratar todos los temas, la biblioteca para los libros, la sala de tv con peliculas,la cocina y sus guisos; la buhardilla llena de magia y nostalgia cuyos objetos cuentan una historia y por supuesto los cuartos personales