Al menos esta vez acompañaré a nuestro querido colega Peyocicuta con una canción.Una de mis grandes favoritas que parece aparecer ciclicamente. Escuchándola, en ocasiones, me recuerda cuando quieres coger agua con los dedos. Es como un aviso: no lo intentes, no me tendrás.
Es una lástima que no pueda ponerosla para que la escuchéis.
Tengo el ansia de la juventud
tengo miedo, lo mismo que tú
y cada amanecer me derrumbo al ver
la puta realidad.
No hay en el mundo, no
nadie más frágil que yo.
Pelo acrílico, cuero y tacón
maquillaje hasta en el corazón
y al anochecer vuelve a florecer
lúbrica la ciudad.
No hay en el mundo, no
nadie más dura que yo.
Ah, ah, ah, ah!
Debo sobrevivir, mintiéndome.
Taciturna me hundí en aquel bar,
donde un ángel me dijo al entrar:
"Ven y elévate como el humo azul,
no sufras más amor"
Y desgarrándome
algo en mi vida cambió.
Sobreviviré,
buscaré un hogar
entre los escombros de mi soledad.
Paraíso extraño,
donde no estás tú,
Y aunque duela quiero libertad
aunque me haga daño.
Ah, ah, ah, ah!
Debo sobrevivir, mintiéndome.
Taciturna me hundí en aquel bar,
donde un ángel me dijo al entrar:
"Ven y elévate como el humo azul,
no sufras más amor"
Y desgarrándome
algo en mi vida cambió.
Sobreviviré,
buscaré un hogar
Entre los escombros de mi soledad.
Paraíso extraño,
donde no estás tú,
Y aunque duela quiero libertad
aunque me haga daño...
Es fulminante, eso es desolación y soledad Es fulminante, eso es desolación y soledad. Caminar por las calles desiertas es una imagen que siempre impregna un gran contenido de romanticismo y más cuando éstas están vacías y se arrastran mil penas de amor. Preciosa letra.
Gana la letra, gana,
si se pierde de vista
a la Naranjo, amigo Bruno,
que no la se tragan
ni los zumos del desayuno.
La Posada te ofrece
Te ofrece un salón donde tratar todos los temas, la biblioteca para los libros, la sala de tv con peliculas,la cocina y sus guisos; la buhardilla llena de magia y nostalgia cuyos objetos cuentan una historia y por supuesto los cuartos personales