Fianlmente pude asistir a la presentaciópn del libro "Insomnio de Ramalah" y tengo que decir que en un principio no fue lo que me esperaba, pero estuvo muy bien. Antes de comenzar, o mejor dicho la forma de comenzar la rpesentación fue una presentación( y ahora viene eso de valga la redundancia) de fotografía tomadas durante la estancia del artista en Palestina con motivo de un concierto solidario.
Cuando vas con la idea de un libro de poesís, aún eniendo antecedents del autor, no te esperan una imagenes tan duras, crudas y salvajes como las que nos pusieron sobre las condiciones en las que están los palestinos de la línea de Gaza y Cisjordania. No es que fueran cruentas que sí hubo una que podría llevarse ese título, pero si eran duras, mostrando la impotencia, el miedo, el desconsuelo y el dolor de un colectivo de personas que sufren por encontrarse en medio de los de siempre los políticos y los poderosos.
En esas fotos se ven hombre, mujeres y sobre todo niños, niños llenos de pánico y de impotencia ante una ametralladora, niños sin sonrisa y sin saber mirando unos cadaveres, en definitiva niños sufriendo. En este caso eran palestinos, pero el hecho es un hecho que se repite en todo el mundo y en todas la épocas, porque también hay niños israelís en las misma condiciones y hubo otras etapas en que eran ellos los más maltratados y sigue habiendo millones de niños en otros lugares, al mismo tiempo y con los mismos sentimientos.
Lo de las fotos ya te corta un poco, pero te sirve para entender un poco mejor la presentación y algunos de los poemas.
Luego habló el editor, un chico muy joven y aunque cargado de buenas intenciones, hubo un momento en esas palabras de presentación que me pregunté que que hacía allí, me estaba resultando un acto frío vulgar y superficial. Después vino Angel que se encargó de borrar cualquier mala sensación. Habilmente y con una melodioso y profunda voz, nos trajo hasta nuestro mundo para hacernos disfrutar y leernos algunos de los poemas del libro. El humor, aunque sea negro no falta en ellos.
Para rematar el acto, pasamos a los pinchos y a charlar más distendidamente. No pude quedarme mucho tiempo, así que sólo pude intercambiar con él unas pocas frases. Me hubiera gustado hablar más tiempo. Por cierto me dijo que se fijó en mi porque escuchaba con mucho cariño.
Los pinchos esta vez fatales, bueno la tortilla de patata estaba muy rica, pero los fritos...
¡Pero bueno!, tendremos que dar un toque a los cocineros.
Unos amigos de mi hija mayor estuvieron en Palestina haciendo de escudos humanos, y después además de la correspondiente exposición fotográfica, participaron en bastantes conferencias tanto en los Centros Cívicos, como en las escuelas, ya que coincidió con la invasión de Irak por el ejercito americano.
Estos jóvenes solidarios no saben lo mucho que hacen sufrir a sus madres.
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lunes, 19 de diciembre de 2005 | 17:55
Estuve en la presentación de Madrid.
El editor se columpió y trajo solo 40 ejemplares. Mucha gente se quedó con la miel en los labios y no pudo llevarse uno firmado. Da gusto oir sus poeama con su propia voz. Palestina... ya sabemos que es una atroz realida.
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martes, 20 de diciembre de 2005 | 13:32
Yo también tuve el placer de asistir a la presentación en Zaragoza del último libro de Ángel Petisme. No lamento en absoluto contradecir lo que aquí se ha dicho. En primer lugar, ese "joven editor" ha conjugado los poemas del autor, las fotografías de la conocida experiencia y la sabia mano de un maquetador aún más joven que él, con idénticas ganas, hasta lograr un jugoso cóctel explosivo, fabricar una obra de arte. Ello después de una labor contra viento y marea, una Odisea en la que poca gente ha puesto de su parte. No les culpo... el propio poeta no se ha percatado de ello; ha pasado por alto la novedad superlativa que este libro representa en el mundo de la edición poética.
Por otra parte, es sencillo columpiarse cuando, con los nervios a flor de piel, recorres más de quinientos kilómetros no para regalar tu trabajo, sino para que te lo roben de la forma más penosa, llevando el menosprecio hasta límites insospechados: ignorándote.
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martes, 20 de diciembre de 2005 | 13:41
Lo que sí me parece realmente frío es calificar como "vulgar y superficial" a un acto en el que tuvimos el placer de escuchar al maestro Túa Blesa, al cristalino Fernando Rivarés, y las sinceras palabras del editor... porque no, después de él, "cargado de buenas intenciones", no vino Ángel; hubo varias brillantes intervenciones de contenido literario y periodístico. Un poco más de atención, por favor.
Hemos opinado de tres presentaciones en tres ciudades diferentes y está claro que todos hemos sacado o recibido unas vibraciones distintas. Supongo que porque somos humanos y no siempre que quisieramos podemos recibir o transmitir los sentimientos con el calor puesto al concebir esa idea. Quizás el propio cansancio, los propios nervios o las cosas que no se muestran y no están como debieran.
En Gijón, el poeta si dió la impresión de conocer y valorar la brillantez del joven editor, nos contó porqué firmó con él.
Y sí, por un momento, sentí frío y vacío
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martes, 20 de diciembre de 2005 | 16:48
¿Me columpié yo con la expresión? LO LAMENTO MUCHO. No quise decir nada peyorativo. Pero es que hubiese podido vender fácilmente el doble. La edición es PRECIOSA. El autor lo ha remarcado en varias ocasiones. Basta un vistazo a su blog para confirmarlo. Se ve que es un trabajo realizado con cariño. Y ya puesto a decir… las fotos son espectaculares, se funden con la poesía. Muy buen trabajo el de los fotógrafos que participaron y también por parte de quien seleccionó y las puso en su sitio. Es una pena que en la presentación de Madrid no estuviese ninguno de los fotógrafos. No se si estuvieron en las otras. El editor estaba en la mesa junto con Cristina del Valle y el presidente de la asociación hispano-palestina. A disfrutar del libro... y el que no lo tenga que lo consigua... posiblemente contactando con el editor.
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