Un día más. Algo más. Una comida más, pero no una de tantas. Me he dado cuenta de que no siempre la improvisación, la falta de tiempo y planificación y “los Visistantes” me llevan al desastre.
Hoy ya me levanté muy programada para que no se me olvidara nada de lo que tenía que hacer. Y me programo la noche anterior, porque me niego a usar una agenda; sé positivamente que el día que recurra a ella, mi amigo “el alemán” se quedará definitivamente en mi cabeza, como Los Visitantes en mi casa.
Empecé con varias llamadas, decisiones, ordenes y aplazamientos, seguí con más llamadas, informaciones y anotaciones para continuar como cada día, otra vez con Los Visitantes en casa, en esta ocasión para quitar las ventanas y puertas del exterior y volver a colocarlas en un millonésimo intento de que no entre agua y cambie el parquet cada vez que llueve, que por cierto esta temporada ya estamos haciendo gala de nuestra fama de tierra lluviosa ¡ po dió! cuanta agua.
¡Y todo esto para deciros que hice hoy de comida!será mejor entre en tema. Resulta que tenía un trozo de jamón, pero tal y como sale del “gochu” o cerdo, al natural y de carnicería, la intención era prepararlo a la gallega, pero entre pitos y flautas nunca me acuerdo de ponerlo a macerar, total que hoy a las 13,30, me encontré con kilo y medio de jamón en un trozo y sin macerar, así que lo hice filetes primero y tirar pequeñas después y lo metí a la sartén con un poco de aceite. Mientras se iba friendo, pique varios pimientos italianos, de esos verdes alargados y luego lo de siempre, que mientras espero que acabe de tomar el color que me gusta, que si veo esto, que lo otro y voy echando, total que le puse un buen puñado de pasas, de las rubias que son las que tengo ahora, y para compensar un poco de pimienta. Cuando adquirió el punto deseado lo retire del fuego y freí los pimientos, luego lo mezclé todo en la sartén y para suavizarlo un poco le eché un chorrito de la cerveza que me estaba tomando, lo justo para que diera un hervor y se evaporara todo el caldo. Lo acompañé con una patatas fritas que hacía siglos que no comía e inspirada por mi amiga
Cristina Macía me lancé a hacer unas patatas crujientes y descubrí un cuarto método: Realizas todo el ritual del agua fría, las secas, las pones en la freidora y te vas “alinternet” cuando recuerdas que estabas friendo patatas, están verdaderamente crujientes, repites la operación justo hasta un momento antes de irte “alinternet” y lo cambias por: te quedas vigilando, ¡perfectas!.
Pues el resultado volvió a ser increíble, un cerdo jugoso, en contraste con el dulce de las pasas y el picante de la pimienta, ligado por el sutil toque de la cerveza.
Un par de veces me acorde de ti mientras hacía las fotos y la clocaba...
Publicado por Tana
jueves, 08 de diciembre de 2005 | 13:57
He saltado a tu posada desde la casa de Amanda y tu artículo me ha encantado. Ole por tu improvisación!! Y es que al final, con la alquimia de la cocina pasan esas cosas. Lo de las patatas "alinternet" creo que nos ha debido pasar a casi todas. Pero... a que están buenísimas? Ha sido un placer, Vvanadis. Saludos. Tana
Tiene una pinta..., nunca he hecho el jamón natural, pero una vez oí un receta que era: poner la pierna a macera y después envuelta en papel de aluminio hacer al horno con el adobo, imagino que se tendría que dorar antes de cubrirla con el aluminio. Ya que has hablado de esa receta "a la gallega", la podrías colgar.
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