...Vendrá otra vez la sangre más sonora
golpeando en las llagas de la vida,
pero estará la vida ejecutada...
Antonio Gala
Durante todos estos años hemos intentado a pesar de los hijos, el trabajo y la casa, tener ese espacio intimo, sólo para nosotros dos.
Una manera efectiva era planear un viaje, aunque fuera cerca, rápido e insignificante, esos días eran nuestros. Yo me dejaba guiar, estaba completamente segura que todo estaría bien a pesar de las improvisaciones que tanto me molestan.
Parece mentira que haya llegado a ser tan meticulosa, casi no me reconozco, eso de ir a salto de mata me desequilibra enormemente y en cambio en su caótico desorden me siento segura. Aunque protesto continuamente diciéndole que ya no tenemos dieciocho años, y que ya no podemos dormir en el tren aprovechando los billetes de largo recorrido, o como aquel año en Florencia, después de que nos robaran el dinero en la ex Yugoslavia, que si no llega a ser por la sede del Partido Comunista Italiano, hubiéramos tenido que dormir en la calle.
Ahora todo es más confortable, hoteles con unas cuantas estrellas, que gracias a una amiga que trabaja en una agencia de viajes podemos reservar a módicos precios con los cheques de viaje. Eso es lo único previsto en nuestros viajes, el sitio para dormir.
Lo cierto es es qué tiene un sexto sentido, siempre tengo que decirle que el norte y el sur no existirían sin él; se puede orientar en una autopista norteamericana, donde no señalizan como en Europa, allí, en aquellos grandes scalextric, sólo con indicaciones de los cuatro puntos cardinales y con unos mapas de carretera que ni por casualidad y mirándolos con lupa se pueden descifrar. Pero yo estoy segura que encontraremos el hotel, aunque no sepamos inglés y estemos perdidos o confundidos, fijo que lo encuentra.
Me has recordado a alguien. Hace mucho tiempo salir a dar un paseo o tomar una coca-cola, era toda una aventura que por su improvisación, podía convertirse en una maravillosa experiencia.
Para mi orientare es pararse un momento y observar. Es sencillo y simple, es recordar que lo sabemos y confiar en ello.
Es el segundo relato, • que de vos, Matilda, leo./ El primero, NEFILIM,• -de Rose Mary’s child, remedo- / me dejó cierta inquietud: la misma que en este siento. / ¿Es el cosmo un scalextric? • ¿El hombre un caído lucero?/ ¿Dios interpreta los mapas? • ¿Descifra los derroteros? / ¿Es la vida una autopista, • laberinto de cemento, / de inciertas señales dédalo • de norte y de sur inciertos?/ Percibo en vuestro ¿relato? • estos inquietantes ecos. / Permitid que los compare • (por ignorante me atrevo) / a los del Pascal gabacho • y al de la Cruz avileño. Tal vez aventure mucho • y sea tan sólo eso: / el relato de un viaje • sus pormenores y éxitos.
Amigo crisdolot, no estoy hablando de Dios, si no de mi marido. El intento ha sido relatar no solo un viaje, más bien he querido expresar lo que siento en esos viajes, y como una de las premisas era además del viaje llevar guia, que mejor guia que con el que comparto mis viajes.
Sobre el relato de Nefelim, no es un invento mío, leí de ellos precisamente intentando entender algo los textos biblicos, que es donde se habla de ellos.
He releido de nuevo tu comentario, y me parto de la risa, mira que es gracioso, las preguntas ¡buenisimas!
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