Hoy he recibido una llamada que además de sorpresa me causó emoción. Se preocupaba por mi estado, al tener que batallar con los “Visitantes”, alguien le había contado y claro le rememoré mi semana, la última, podía haber sido una cualquiera, pero coincidió que fue la última.
En algún momento llegué a pensar que la batalla con los Visitantes estaba llegando a su final y que yo había salido completamente sana y salva. Eso ya no lo puedo decir, porque esta semana he perdido la noción del tiempo, creo que llevan toda la vida conmigo y que seguirán toda la vida conmigo...
Cuando parecía que todo estaba terminado y que sólo restaba recoger los restos del combate,, en un alarde de recuperación, cual Ave Fénix que resurge de sus cenizas, los visitantes lo consiguieron: Han vuelto a picar uno de los baños , no era nada, fue un error de cálculo, ellos tenían razón en 10 cm. se podían poner la tomas de la lavadora y el mueble y tenían razón al poner el mueble, la llave del agua de la lavadora seguía allí, sólo que al poner el mueble se restan 2 cm., total un hueco de 8 cm. de ancho por 65 de largo, nadie les había dicho que por allí debe pasar una mano que pueda abrir y cerrar la llave. Esto no sería necesario si yo no estuviera empeñada en poner una meseta donde poder sujetar el lavabo y la otra parte del armario. Así que no les deje otra opción más que picar de nuevo, claro que como no estoy muy al día de noticias ya se me olvidó eso de los “daños colaterales” y como en esta ocasión ya estaban prácticos y la pared resentida, el lugar de salir grietas en mi habitación, salió un agujero, de 30 cm. de diámetro, pero uno solo, todo hay que decirlo.
Como tuve la osadía de reclamar por los pintores por dejarme las habitaciones a “lunares”, no, no es que pinaran topos por las paredes, es que dónde había algún agujerito de los tacos donde se cuelgan cosas, echaban alfo así como ¾ d kilo de emplaste y para que yo no tuviera dudas de que habían gastado esa pasta, los hacían en relieve y así no necesitaba andar acercándome para ver si estaban bien tapados y para ayudarme con lo del alzehimer y no tuviera dudas de porqué estaban allí aquellos parches, se podía observar el agujero, así decía yo: ¡ah sí! Aquí hay un agujero. Bueno que vuelvo a perderme, el caso es que por fin conseguí que me mandaran pintores de los de verdad y cuando lograron reponerse de la impresión de mi obra pictórica, ellos pintan, pero por más que lo intentaron no lograron “sacar” el color de los anteriores así que en 10 días mi habitación cambió dos veces de pared y de color. Me he hecho una experta en montar y desmontar habitaciones en tiempos record.
Mientras yo hacía todo esto y seguro que es por alguna de esas cosas del karma o que se yo, el caso es que el lado opuesto de la casa se había quedado sólo el buen señor del parquet y aburrido de tanta soledad y de que nadie le hiciera caso, en el penúltimo martillazo logró colocar una punta del zócalo en la tubería de la calefacción, pero no fue nada, en media hora logramos cortar la hemorragia y recoger el agua. Al día siguiente tenía en mi salón lo que parecía una reproducción a escala de la cordillera andina, realizada en madera. Así que ahora tengo un salón minimalista, es decir, sin nada, con el suelo antigua secando hasta sabe dios cuando.
El carpintero hizo una gran obra con las puertas, las lijó por debajo para que no rasparan el suelo y ahora además de pasar una nota por debajo de la puerta, puedo pasar la libreta y el bolígrafo para que me contesten, claro que ya me dijo el encargado de la obra, que eso me pasaba por andar mirando para abajo, si mirara normal como todo el mundo, no hubiera descubierto la gran ventaja de poder ventilar los baños sin necesidad de andar abriendo las puertas.
Lo de las baldosas del pasillo, el agua en la pared, el grifo que hace ruido, la columna que no llega a la pared y la puerta de la terraza, no os lo cuento porque me da la risa floja, además esa es otra historia.
No penséis que llegamos al final. Esta semana empiezan los marmolistas…
Vvanidis, es para trocharse de la risa, lo digo por no llorar.
De verdad, te enviaria uno de esos cuencos de cuarzo pero nos comentaron que el más pequeño de todos valia unas 35.000 de las antiguas Ptas, en € 210.35, así que entre lo delicado y caro mejor oye las campanillas, tilín, tilín, tilín...
Siempre te queda el recurso de venirte para la sesión que programaremos y de paso conoces Llagostera que es la población donde se hará, en pleno Empordà catalán.
Aunque no lo creais, al finalizar el día, cuando por fin estamos sólos los 5 de familia, incluyo al gato-tigre, acabamos riéndo de la suerte que tenemos, gritamos todos a una:¡No nos ganarán, un día más hemos sobrevivido! y nos damos besos
Publicado por Invitado
domingo, 13 de noviembre de 2005 | 15:07
Crisdolot
Ja,ja, ja, muy bien, digo muy bueno. Me he reido mucho pero sé que los marcianos sobreviviréis como en cuento de Bradbury.
¿ Pero, de donde han salido esos albañiles, pintores, fontaneros y demás filipinos que asolan sin piedad tu casa?
¿Es que has pasado con un cartel tipo el hombre "sandwich", frente a la casa de orates, solicitando operarios?
Este nuevo capítulo en la reparación de tu casa, te conduce inexorablemente al premio "Pulitzer", en el área comprendida a los libros de autoayuda y otras yerbas. En tu caso ,el título ha de ser, supongo, "Manual de las catástrofes domiciliarias".
Pero no te quejes, porque todo mal, al fin de cuentas tiene su ventaja. Ya eres una experta en estos menesteres. A ver, don José Hernández, dígale algo:
"A mi no hablen de penas,
porque yo penando vivo,
y "naide" se muestre altivo,
porque en el estribo esté,
que suele quedarse a pie,
el gaucho más " alvertido".
Te ofrece un salón donde tratar todos los temas, la biblioteca para los libros, la sala de tv con peliculas,la cocina y sus guisos; la buhardilla llena de magia y nostalgia cuyos objetos cuentan una historia y por supuesto los cuartos personales