¡Es que abrí la ventana hace un momento
y en las alas finísimas del viento
me ha traído su sol la primavera!
Alfonsina Storni (Argentina, 1892-1938)
Bueno ya ha pasado la boda, toda ha ido bien. Mi ropa de Zara no desencajó con los elegantes vestidos de otras invitadas, lo que dice mami, la percha es lo que vale. Toda la familia reunida en una celebración tan especial, siempre tendríamos que vivir en un ambiente tan amable, parece que necesitemos de momentos estelares para sentirnos como más guapos, simpáticos y especiales.
La boda fue muy novedosa, como ya habían explicado el marco era perfecto, una gran masía toda reformada y con un ambiente más bien vanguardista, bueno entre romántico y vanguardista.
La ceremonia en el jardín fué como esas que vemos en las películas de Hollywod.
Lo laterales son setos adornados de lucecitas y con grandes velas en tiestos rústicos, en sintonía con el paisaje y la casa. Las sillas a los lados de una alfombra roja que llegaba hasta una zona formada por una arcada de setos de donde sobresalían unas flores iguales a las que había en las sillas, tres hermosas margaritas, cogidas con tul y rafia, lo que comentaba, una mezcla de estilos muy bien conseguidos.
El juez de paz, tuvo un discurso corto y claro, refirió unos textos del libro de “El Profeta” de Gibran Jalil Gibran, sobre el espacio individual de cada ser humano, el respeto al crecimiento personal y el conocimiento de uno del otro sin dejarse llevar por una relación asfixiante, bueno todo ello explicado utilizando el propio texto del libro.
“Amaos el uno al otro, pero no permitáis que el amor sea una atadura:
Permitid mejor que sea como un mar que se mece entre las orillas de vuestras almas...
Compartid vuestro pan, pero sin comer del mismo pedazo...
Y manteneos unidos, mas no demasiado juntos.”
También hizo referencia a la 1 Corintios 13, pero una versión desnatada, sin hacer comentario a su procedencia, bueno una boda civil pero como se aprecia al final todo lo que se dice tiene que ver con el alma, porque lo que es cierto es que se unen dos seres físicos pero lo que sustancialmente somos siempre busca el refugio en ese mundo que muchas veces se desprecia o que parece que dar vergüenza reconocer que es el espiritual.
Pasamos al aperitivo, una gran mesa, con cava, o un caldito servido en copas, ya que 4 de noviembre 6 de tarde y por una zona bastante húmeda, se agradecía algo templado.
En todo el camino hasta la terraza de los aperitivos, ibas encontrado grandes macetones con velas y todo de cipreses iluminados, más macetones estos con unos pichos que tenían grandes granos de uvas, negras y blancas, para ir picando y a la entrada de la terraza unos capazos grandisimos llenos de calabazas de distintas clases, granadas y otros con boniatos, todo muy acorde con el otoño.
El aperitivo era cocina de diseño, pero el servicio malisimo, no es que no se esforzaran, pero jóvenes sudamericanos y de países del este, con muy poca profesionalidad, es lo que suele pasar, la forma de obtener grandes beneficios siempre es a costa del servicio, y eso que cada cubierto por lo que nos contó mi suegra valía casi un riñón.
Menos mal que aquí había de esa lamparas, estufas, porque a esta hora la cosa ya pintaba mal, todos con traje de ceremonia, que suelen ser ligeros y muy escotados.
Pasamos al salón, también de diseño vanguardista, y la comida en esa línea, grandes platos con un poquito de comida. Ésta estaba buena, crema de setas, con romero. Era como una crema de champiñones, como las que venden de la marca por ejemplo Avecrem, pero seguramente era natural, estaba caliente y eso era importante. De segundo unos filetes también al romero con puntas de espárragos con crema, de postre como un granizado de mandarina con helado de coco con un cucurucho invertido y el pastel nupcial. Todo ello regado de vino blanco, negro y cava. Bueno, yo como de costumbre sólo bebí agua, cosa que he agradecido después, estaba ligera y hoy no he salido con el cuerpo de embarazada.
Licores y café, barra libre de toda clase de bebidas, todo ello acompañado del mal servicio, que aunque se veían claras intención de estar a la altura de las circunstancias, la agilidad y destreza que gastamos los que estamos acostumbrados al látigo capitalista de los sistemas de producción, después de décadas de grandes madrugones, relojes de fichar y encargados que te controlan, hemos desarrollado unas aptitudes ante el trabajo que solo confiere la antigüedad.
Regresamos pronto a casa, todo salió bien. ¡Ah!, Elisa estuvo espléndida, estaba guapisima, creo que esta boda la ha reconciliado algo más con el mundo, sobre todo porque son estos momentos en los que nos encontramos para una celebración donde podemos percibir que la vida puede ser una verdadera fiesta, aunque siempre hay quién se empaña en fastidiarla.
Te ofrece un salón donde tratar todos los temas, la biblioteca para los libros, la sala de tv con peliculas,la cocina y sus guisos; la buhardilla llena de magia y nostalgia cuyos objetos cuentan una historia y por supuesto los cuartos personales