"...Barajando recuerdos
me encontré con el tuyo. No dolía..."
Alegría Claribel (Nicaragua 1924)
Elisa llegó muy delgada, como cada vez que regresa de un viaje, parece que machacando su cuerpo tranquilice su alma.
Hoy tiene la esteticien, después tenemos que ir a recoger el vestido, al final se lo han tenido que arreglar, la peluquería la dejamos para el viernes. Bueno ese día todas las mujeres de la casa tenemos hora, menos mal que la boda es por la tarde.
De todas manera cada vez se encuentra mejor, no está tan nerviosa e incluso ha hablado de qué tiene ganas de volver y empezar con tranquilidad a hacer su vida, tal y como había sido, aunque sabe que las cosas nunca volverán a ser como antes.
Andrés está que no cabe en si mismo, rebosa felicidad por todos los poros de su cuerpo y va pegado a ella como con miedo a que sea un espejismo que pueda desaparecer en cualquier instante. Ciertamente no me imaginaba que una persona pudiera estar tan enamorada y necesitar tanto a otra, quizás la dureza de la experiencia que vivieron les ha acercado más, a pesar de la gran crisis que han atravesado y que casi estuvieron al borde de la separación. Menos mal que es un hombre paciente y sigo pensando que gracias a su tolerancia y devoción mi hermana ha podido ir superando la gran tragedia que vivimos todos.
Ahora estamos pendiente de mi hija, el viaje de última hora ha sido un imprevisto, pero el trabajo es así se presenta y no lo puedes posponer, de todas formas llega mañana, o sea que no hay ningún problema.
Estos días han sido tranquilos, como cada año por estas fiestas hemos seguido con la tradición de reunirnos a comer castañas, boniatos y panellets, regados por vino Moscatel y desde hace unos años con Cava.
Estoy feliz de que Elisa esté entre nosotros, mi querida hermana, si lograra entender lo vacía y sola que me siento cuando no está, seguro que no se marcharía, pero no quiero interferir en su vida y prefiero que sea ella la que decida cuando es el momento de regresar a casa.
Tampoco puedo expresar mi sentir , no pueden lograr entender que dos hermanas se necesiten como el aire que respiramos, pero hemos compartido muchas cosas juntas, nuestra infancia entre juegos y risas, la adolescencia con toda su carga de rebeldía y las experiencias con nuestros hijos nos ha marcado de una manera definitiva.
Me ha gustado mucho el fragmento del inicio. Quizás esa sea la aspiración de todos, encontarse un recuerdo y que no duela.
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