No ando muy inspirada últimamente para los encabezados. Pero sentí la necesidad de contaros que tengo amigos, y amigos que me quieren y que me obsequian a menudo. Uno de ellos me ragaló un pequeño albun de fotos de su tierra. Una tierra muy lejana a la mía. Una tierra extensa, limpia y hermosa.
Él sabe que me gusta y por eso me envió estas imagenes. Hoy os regalo yo una, no es que sea la más bella, es una al azar. Se que mi amigo no se enfadará por haber regalado un regalo suyo.
También recibo palabras, de las más bellas que me dirigieron en mucho tiempo, pero para ellas soy egoísta y las guardo como un preciado tesoro que contemplo cuando me siento a salvo de que nadie me las va a robar y me deleito y embriago con ellas.
Dicen que regalar un regalo trae mala suerte. Sin embargo, mirando esa fotografía uno se da cuenta de la suerte que tiene pudiendo observar un rincón de naturaleza que nos hace recordar que hay más mundo más lejos del alcance de nuestra vista.
Si te llega la mala suerte por habernos hecho este regalo, yo te paso un trocito de la mía buena.
Eso de que trae mala suerte seguro que lo dijo algún racano o celosón.
No obstante, si me llega algo de mala suerte, te tomo la palabra.
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