A ÉL
No existe lazo ya: todo está roto:
plúgole al cielo así: ¡bendito sea¡
Amargo cáliz con placer agoto:
mi alma reposa al fin: nada desea.
Gertrudis Gómez de Avellaneda
Cuba 1814-1873
Me miro en el espejo,
y el reflejo de este cuerpo
que a fuerza de quererte
ha sentido el universo,
se me aparece descorazonado,
en este destierro confinado.
Los pechos de leche y miel
que te acogieron,
dejando que tus besos
y tus caricias los convirtieran
en voluptuosas rosas
que hoja por hoja fuiste separando
suave y lentamente
convirtiéndolas en besos.
Entrelazados nuestros cuerpos
en mil caricias desesperadas
con la angustia del temor
y la rebeldía de la pasión
chocando en nuestras conciencias
agitando nuestras emociones,
convulsionando nuestros cuerpos,
buscándonos desesperadamente
en un acto suave y salvaje a la vez
tan contradictorio como nuestro temor.
Los besos desesperados
percibiendo nuestro ser,
intentado penetrar el uno en el otro
con un aullido enloquecedor
y un silencio estremecedor.
Sudando nuestros cuerpos
quedaron como muertos
y una leve caricia me estremeció
mientras me susurrabas al oído
que era peligroso lo que sucedía,
era demasiado real
y nuestro convenio
era amarnos en silencio.
Preferí la ausencia de tu amor
a seguir escondida en la pasión.
Espero que la recuperación de estos poemas solo sea eso, una recuperación y que no sean un estar pasando por ese tormento y esa angustia que denotan.
Me encanta la última frase de Gertrudis Gómez de Avellaneda
"mi alma reposa al fin: nada desea."
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