Como dice Vvanadis, el día de la madre viene envuelta en primavera.
Yo pienso mucho en mis abuelas, porque sé que ellas vivieron una época muy dura, cuando apenas tenían medios de subsistencia y tenían que arréglaselas con un montón de hijos y que realmente lo único que les sobraba era amor. Eso eran unas MADRES, en todo el sentido de la palabra.
Pienso en ellas ancianas, silenciosas y dulces.
Mi abuela María se ponía una cinta en el pelo, como los indios porque decía que le calmaba el dolor de cabeza y usaba unas gafas que las compró a un buhonero, que las llevaba en una cesta y ella se fue probando gafas hasta que encontró unas con las que veía bien.
Yo de pequeña me reía y después, he visto que en plena actualidad es lo que hace mucha gente en las farmacias, ir probándose gafas hasta encontrar su graduación, claro está que llevan la misma en los dos ojos, les toque o no.
De mi abuela Ramona guardo un sentimiento muy especial porque ella si que lo pasó mal, se le murieron cuatro hijos y el marido, y sé paso media vida llorando.
Cuando me viene a la cabeza algunas veces lloro por ella, por lo mucho que lloró por sus hijos.
Ella fue una MADRE, que sufrió en sus propias carnes lo peor que le puedes suceder a una madre.
Yo les dedico a ellas el día de la Madre Argentina, Española y las de todo el mundo.
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