Hoy hace frío. Llegó el ansiado agua, en esta ocasión nos trajo el frío anunciándonos que no debemos confiarnos, que tarde más o tarde menos, el otoño con sus frías mañanas llega y que no nos vale decir que fue de improvisto porque ya desde muy pequeñitos nos enseñan las fechas de los cambios de estación, por más que ahora con tanto adelanto tecnológico, se empeñen en decirnos que este año es otoño, en lugar del 21, entró el 22 y nos den una hora exacta.
Antes me gustaban todas las épocas del año; bueno ahora también, pero simplemente prefiero que haga calor. Me siento incómoda con tanta ropa encima. Ya empiezas a pensar en calefaciones, ya no puedes tener las ventanas ni las puertas de la terraza abiertas. Has de cerrarte y agruparte en busca del calor.
También piensas en los platos calientes, pero en la resistencia ante el nuevo estilo de actividad, piensas en cosas rápidas y sencillas.
Unos chorizos a la sidra calientes, con pan al que ya se le fue al calor, pero aún le queda el aroma del pan recién hecho.Una miga esponjosa y tierna que absorve el jugo del chorizo y que al meterlo en la boca se desperdiga una mezcla de sabor y crijir del pan.
Me parece que ya me pase con el prefacio para la receta de hoy:
chorizos y sidra natural. Ponemos los chorizos en una olla, los pinchamos y vertemos sobre ellos la sidra hasta casi cubrirlos.Los dejamos cocer hasta que estén bien tiernos. Servimos calientes.
Al menos las colorías no son tantas como si fuera frito.
¡Ay!, todo lo bueno es pecado o engorda como dice esa frase hecha.
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