Este fragmento corresponde a una recopilación de cuentos de Isaac Bashevis Singer, hace años que me acompaña. Solía leérselos a mis hijos, porque además de la magia, el color y la fantasía, contienen infinidad de figuras religiosas, relacionadas con el bien y el mal, lo material y espiritual, la generosidad y la avaricia.
En fin es un libro que a través de sus historias nos presenta el mundo en la luz y la oscuridad.
El sueño de Menaseh
Menash sabía que su tío estaría muy enfadado con él por volver a cas tan tarde, y que, seguramente, su tía le castigaría. Pero estas cosas ya no le importaba.
En sueños, había visitado otro mundo que le había abierto las puertas del misterio; y después, había conocido a una muchacha, que era su amiga, con la que mañana mismi iría a buscar moral al bosque.
De entre los arbustos y los hongos del bosque, salían, a esa hora, los duendecillos, con sus casacas rijas, sombreros dorados y verdes botas. Juntaban sus manos en un círculo, para danzar y cantar sus canciones...canciones que sólo escuchan aquellos que saben que todo vive, que nada muere ni desaparece, que el tiempo se encarga de devolvérnoslo todo.
Me ha gustado este fragmento, quizás más por tu propio comentario sobre enseñar a los hijos. Creo que hoy en día esas cosas no se enseñan y luego viene el conflicto por desorientación.
En el prologo el autor explica que estas historias las aprendió de su madre y de su abuela, y que él las cuenta a su aire. Isaac Bashevis Singer, estudió en el Seminario Rabínico de Varsovia, y aunque decido no ser rabino sino periodista, la influencia judeo -polaca se entrevé en su escritos que a la vez son las condiciones de vida de todas las cultura del mundo.
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