Hoy es un día de esos grises, a pesar del sol que hace. El otoño empieza a dejarse sentir, ayer ya vi en la frutera kakis, ¡que buenos que están!, ya sabes como me gustan, aunque todavía están muy enteros.
De momento no los compro, lo que si me traje fueron boniatos, no sé si los haré al horno o de la manera que mi suegra se los hacía a sus hijos, hervidos con azúcar, ya veré. También había granadas.
Lo que estoy deseando que haya son los membrillos, para hacer dulce, ahora en la Thermomix se hace en un vuelo, pero para mi gusto queda demasiado triturado, me gusta mas esa textura más granulada, que te encuentras el membrillo desecho pero te da la sensación en la boca de que es un alimento que tienes que masticar, cuando realmente no es así.
Mi hijo hace tiempo que compró un libro titulado “Lo que Einstein le contó a su cocinero”, está bastante entretenido, aparte de recetas de cocina, cada capítulo tiene pequeños comentarios, el Capítulo 1 “Una dulce conversación” dice: “De los cinco sentidos clásicamente reconocidos -tacto, oído, vista, olfato y gusto- sólo los dos últimos son de naturaleza química, es decir, pueden detectar moléculas químicas. Gracias al olfato y el gusto, experimentamos diferentes sensaciones olfativas y gustativas a partir del contacto con las moléculas de distintos componentes químicos.”
Como puedes apreciar somos toda una máquina, con un engranaje perfecto y que además muchas veces ni siquiera le hacemos el mantenimiento, o usamos productos que no son los mas adecuado para ella.
La naturaleza es algo impresionante, muchas veces me pregunto como es posible que el universo tenga ese equilibrio donde los planetas, las estrellas, cometas, en fin todos esos astros, que no conozco, y por lo tanto no puedo hablar de ellos, pero que tanto me maravillan, se mantengan en armonía, sabiendo que en todas partes alrededor de nosotros, desde cualquier ángulo existe la vida.
Ayer por la tarde mientras iba en el coche, escuchando las noticias, le hicieron una entrevista a un subsahariano, me pareció entender que provenía de Camerún, hablaba bastante bien el español, era un joven con estudios pero quería atravesar el muro que separa Marruecos de Ceuta y Melilla, para poder llegar a Europa y poder trabajar para mantener a su familia.
Me lo pasé fatal sintiendo la imperiosa necesidad que transmitian sus palabras, de llegar a un mundo donde poder encontrar un espacio para vivir con dignidad.
Entendí perfectamente esa necesidad tan humana, pero la solución no está en que todos vivamos en el mismo sitio, la riqueza no puede estar concentrada en una zona determinada del planeta, porque este planeta está habitado casi por todas partes; así que quizás lo que tendría que cambiar es el sistema económico y que todos esos países que son los que generan los recursos que nos mantienen con vida, por ser agrícolas, tengan la posibilidad de poder vivir con dignidad y derechos.
Hoy viene en las noticias que en un intento de saltar la valla han muerto dos personas por aplastamiento, en una avalancha en la frontera con Ceuta. En estos últimos días cada noche se producen estos hechos, intentando pasar a suelo español antes de que llegue el invierno. En fin que es una verdadera pena que en pleno siglo XXI, los seres humanos estemos todavía en esa fase en la cual no hemos sido capaces de hacer que éste sea un mundo mejor.
Cambiando de tema, ya te explicaré la conversación que tuve el otro día con nuestra hermana, el mundo es un pañuelo, ahora resulta que un compañero de trabajo que está haciendo una sustitución me conoce de cuando éramos adolescentes, ya te lo contaré.
Otra cosa, sobre el tema del Estatut, ni caso, aquí ni se oye hablar, todo el conflicto lo están creando los medios de comunicación y los políticos, nadie habla del tema en ningún sitio y cada vez que oyes la noticias parece que tengamos las tanquetas en la calle. De todas formas te voy guardando los artículos que creo que merecen la pena, pero cada día me doy más cuenta de la mentira tan grande que es ser un político.
Ahora si que me despido de ti, como siempre recibe un achuchón y muchos besos de tu hermana,
Te ofrece un salón donde tratar todos los temas, la biblioteca para los libros, la sala de tv con peliculas,la cocina y sus guisos; la buhardilla llena de magia y nostalgia cuyos objetos cuentan una historia y por supuesto los cuartos personales